miércoles, 26 de agosto de 2009

Políticas del sistema innovativo

En materia de políticas públicas en el campo de la innovación y el cambio tecnológico, la profesión nos muestra al menos tres "visiones" distintas, dependiendo del modelo contrafáctico de Teoría del Crecimiento que inspira al analista económico. El núcleo más ortodoxo de la profesión insiste que son esencialmente los mercados los que deben guiar el proceso de ajuste al nuevo régimen global de incentivos y a las tendencias hacia la globalización de la actividad productiva, que se debe hacer es profundizar más las reformas, abriendo y desregulando aún más la economía, flexibilizando los mercados de trabajo y de capital.
Un segundo conjunto de analistas (J. Stiglitz, 1998, Wider Lectures) reclama la creación de mercados donde éstos no existen y la corrección de "fallas" de los mismos cuando éstas son obvias y fortalecer el papel de la competencia. Con énfasis en políticas macroeconómicas que ayuden al proceso de crecimiento, corrigiendo sesgos en los "grandes precios" de la economía que lo han castigado, y sugiriendo la necesidad de un enfoque más integrado que se ocupe del impacto del crecimiento sobre la equidad, el desarrollo social y la profundización de la democracia.
Finalmente, un tercer grupo de profesionales plantea que las "asimetrías de información" y las "externalidades" no son meros factores determinantes de "fallas" en el sistemas de precios, que reclaman ser corregidos para que la economía pueda converger al sendero de equilibrio de largo plazo, sino que constituyen la razón misma de ser del proceso de acumulación y crecimiento de toda economía de mercado.
La agenda de políticas que en la actualidad requiere ser discutida para acelerar el ritmo de crecimiento económico y mejorar la equidad distributiva, podría ordenarse en torno de tres grandes grupos de temas:
  • Enfrentar los "nuevos" problemas de estructura y comportamiento del aparato productivo lationoamericano que fueran surgiendo como consecuencia de las reformas estructurales, y que atentan contra la eficiencia microeconómica y la equidad distributiva.
  • Corregir "fallas" de mercado, por ejemplo, en los mercados de capital de largo plazo o en los de tecnología, que dificultan la adaptación a las nuevas reglas del juego de innumerables empresas, ramas de industria, regiones, de cada economía.
  • Avanzar en la creación de nuevas instituciones relacionadas con el desarrollo tecnológico, aprovechando la existencia de economías de escala, de complementariedades estratégicas en el nivel meso y microeconómico, de sinergias en el ámbito municipal y local.

Las políticas de innovación y difusión tecnológica deberían capitalizar y potenciar los nuevos patrones de especialización productiva e inserción en los flujos mundiales de comercio que exhibe hoy la región, buscando aumentar el valor agregado doméstico y los contenidos unitarios de ingeniería y conocimientos tecnológicos.

Para avanzar en el tema de la política tecnológica y de fomento productivo es imperioso incrementar significativamente al gasto doméstico de I&D y en difusión de tecnología -que en ningún caso alcanza a 1% del PBI en los países de la región- y crear incentivos que estimulen el gasto privado en esta materia.

Los empresarios invierten en I&D para crear asimetrías de información y para ganar poder de mercado. Esas fuerzas son las que mueven el animal spirit empresario e inducen a éste a acumular y crecer, adelantándose a sus rivales. En un mundo sin asimetrías de información, la acumulación de capital tiende a languidecer y el sistema converge a un estado estacionario en el que desaparece el motor del desarrollo capitalista.

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